martes, 6 de septiembre de 2016

Triatlón de Frómista

Yo, HuanngLu, hijo de One Luis, hijo de Juan Luis, en el día del señor de 3 de septiembre, en Frómista y en pleno uso de mis facultades quiero dejar constancia de lo allí acontecido...,
(¿a quién pretendo engañar?, empiezo de nuevo)
Mis abogados y yo...
(no, tampoco es creíble)
Mi mujer, mis abogados y yo, por este orden, queremos dejar constancia.... de...
(ahora sí, bordado)

Triatlón distancia sprint, drafting no permitido, neopreno no permitido, neopreno opcional y neopreno permitido, a gusto del consumidor y con dos boxes, lo que dio lugar a un montón de olvidos y despistes. 



Se nadaba en el canal de Castilla. El agua y los que vivimos en los Highlands de Valladolid (Villanubla para arriba), no nos llevamos muy bien. En Rioseco no íbamos a ser menos. Un claro ejemplo soy yo. Mi falta de destreza para la natación no es menos que sorprendente. Ante este negro futuro nuestro alcalde, tuvo una brillante idea, que para eso es alcalde. Cuando estaban construyendo la piscina cubierta se dejó caer por la obra y susurró, no sin recelo, al operario de la retro excavadora: "-Compadre, dale un par de palás de menos". Con esto consiguió que los riosecanos hiciéramos unos tiempos por largo similares a los de otros municipios cercanos a la capital y de ahí que nuestra piscina tenga solamente 20 metros. 
El único riosecano que ha conseguido nadar de forma decente es Óscar. Si Óscar hubiera tenido la suerte de nacer en Baltimore sería olímpico pero, eso sí, no comería abisinios.  Este verano no se ha bajado del cajón. El resto, hacemos lo que podemos, y no me refiero a intentar dirigir el CNI, procuramos salir del agua lo mejor parados y cuando la corriente es a favor, como es el caso, lo agradecemos.
Salieron primero las chicas. Apenas vi a Susana. Su va rápido, me dije. Los chicos partimos cinco minutos después e iniciamos una pelea de todos contra todos. Ya echaba yo de menos estas situaciones de ver triatletas parados buscando las gafas, otros mirando perdidos sin saber de dónde le ha llovido la hostia, otros acercándose a la orilla para mandar todo a tomar por culo,....

Con la cara de mosqueo me fui quitando el gorro y acercándome a la bici. Los de los Highlands nos montamos en la bici y nos transformamos (tampoco en exceso). Sufrí en la bici porque en  Frómista existe una peculiaridad atmosférica que hizo a este sector ciclista bastante incómodo. El aire pegaba de forma extraña. Al principio creía que me daba de cara pero al hacer uno de los giros de 180º y esperar el deseado aire a favor, sorprendióme que sentía de nuevo su fuerza contra mí. Debió cambiar el aire, pensé. Pues así estuve todos y cada uno de los 27 km, con el aire en contra, mientras iba adelantando a las Tripigirls. Primero a Virginia, luego a Paula, más tarde a Susana, Su Valento, pensé, y casi al final a Ana. Intenté buscar una explicación al curioso fenómeno atmosférico e investigué entre los nativos de más edad. Uno de ellos me informó de la existencia de un micro clima cabrón que hace que cuando sale en bici aproveche para poner la lavadora, pero es terminar de pedalear e ir a tender la ropa a secar y milagrosamente desaparece cualquier vestigio de aire. En otras ocasiones observa por la ventana y cuando ve un cielo despejado rápidamente intenta hacer una colada. Pues dar al botón de on y tirarse la niebla es todo uno. 

La carrera a pie fue muy dura debido al calor y a una rampa que nos torcía el rostro. Cómo estaría la cosa que nos pusieron un par de duchas por el camino. Acabamos con la boca seca como una lija, bebiéndonos hasta el agua de los floreros. 

En definitiva, completamos un triatlón complicadísimo. Prueba de ello fue que si exceptuamos a David Luis, de 17 Tripis que participamos, sólo acabamos 15, Ángel Matallana y yo. Eso sí, a Ángel le costó. Medio ahogado y con la mirada perdida, oía de nuevo, una voz que le llamaba: "Ve hacia la luuuuuz Áaaaangel". Y el tío... que se iba. Si a Nacho no le da por ponerle una caña de cerveza en los labios habríamos tenido una desgracia. Luego ya, con la tranquilidad de los médicos, la cosa se aplacó, aunque se va a elevar una propuesta a la federación para cambiarle la licencia de triatlón por una de dominó, julepe o, ya poniéndonos temerarios, pádel. En el caso de que no atienda a razones los organizadores van a tener que hilar muy fino con las aseguradoras y las subidas de precio en las inscripciones van a ser inevitables. 



Y llegó lo mejor de la tarde: el sorteo de los jamones. 
En la última asamblea del Tripi se determinó que todo miembro que sea agraciado con una pata de jamón renuncia en favor del club a su uso y disfrute. Pues dio la casualidad de que le tocó a Herre, pero él no entendió como el resto la decisión asamblearia y excusándose en que no estuvo presente, quiso apoderarse de forma criminal del premio. Diego, que estaba a su lado, disfrutaba de su buena carrera y no quiso saber nada de jamones, con lo cual, el sujeto escapó.
La maquinaria del equipo se puso en funcionamiento. Mientras Gonzalo, Edu Muñoz y Manuel Losa, los Tripis que tienen el curso de cortadores de jamón, iban poniéndose sus mandiles, Kaly se acercó hasta su coche para sacar lo más parecido a un cuchillo jamonero. Allí tenía uno de descabezar rodaballos.
Fernando Urgellés, De Diego y un menda, iniciábamos con el resto una operación jaula encaminada a evitar la huida del jamón, montando controles en todas las salidas de la localidad, pero la ayuda de un colaborador necesario hizo que escapara. Dicen que por allí estaba el otro Herre, David. La diosa fortuna se alió con ellos. Si hubiera estado mi cuñado el desenlace hubiera sido bien diferente. Si mi cuñado ve una matrícula de las nuevas con tres JJJ se le ponen las orejas como a un pointer. 

Si lo veis poneos en contacto con el 062

Dentro de la desgracia tuvimos la suerte de que Pedro nos llevó una quesada pasiega casera que hizo él, sin ayuda, que me lo dijo a mí. Por curiosidad le pregunté por la carrera y su respuesta, muy a la defensiva me dejó perplejo: “-La he hecho yo. Sólo yo, con mis propias manos. No me ha ayudado nadie. Y la traigo aquí para que todos seáis partícipes de mi obra y la disfrutéis con entusiasmo. Que la he hecho yo con mis manos, mi esfuerzo y unos gramos de harina, unos huevos y mantequilla. Sin ayuda de nadie, repito. Y he envuelto el resultado con este papel que pone Pastelería  Sacher porque me sale de la bolsa de los caramelos y además es lo primero que he encontrado por casa . ¿Queda claro?”
"-¿Y Ana?"
"-¡Qué Ana ni qué Ana!"


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